Sigo escuchando las viejas voces, consolándome en sus principios, en su pétreas y justas palabras, hechos que no se mueven, porque son versos grabados en la historia de los tiempos, no soy ellos, pero ellos si son yo, mi sangre turba la emoción de su sentido, dentro afloran sensaciones, sentidos que hacen de mi nacer extensos mares de palabras, cantadas por mi Alma, siendo voz y fragancia de mi esencia, ellas consuman la verdad de mi conciencia, a pesar del cometido justo de su principio, porque son causa de dolor y que nadie puede comprender, porque aquellos que fustigan, muertos están en su existencia, mientras mis palabras obran del sentimiento propio de la necesidad de vivir.
No es mayor el Oprobio, por renegar de lo que los demás quisieran que tú fueras para ellos, más la convicción, la manera de saberse uno, tiene en consecuencia un duro y sacrificado premio, quizás la injusta soledad por la incomprensión de hoy, siendo un legado presente de la verdad de un mañana, quién sabe...
Es una constante letanía, la racionalidad y la humanidad, dos avatares constantes que define la condición propia de cualquier hombre o mujer que se sienta en la vida, porque de ella somos, aunque del mundo no seamos, porque es y sea así, el pensamiento es elevado y nada más decir que el Alma, alberga la espiritualidad de las formas que recoge ese pensamiento, flor en rosa convertida en sentimiento.
Son las palabras, que con sus letras conforman una melodía, una canción más de lo que la vida es para uno, con libertad, sin clausulas ni formas, ni maneras tan siquiera que digan el como y el porque debe de hacerse así, eso es cuestión de hombres, imposiciones mundanas que a nada llegan y que perfilan la crónica negra de horizonte al que se dirige...
Dame y entrego, porque todo soy yo, todo tú eres yo, esa es la confirmación de la existencialidad, la entrega a la propuesta frágil con el que el día torna desde su amanecer su propuesta en la cálida luz del sol que nos alumbra, a partir de ahí comienza un juego, que tan siquiera tiene nombre hasta el final de su firma, poniéndole sello la hermosa selene desde el espejo de su preciosa Luna, dónde reposan los sueños y pensamientos de los más sentidos y entregados... Jyhael






















