Entre sentimientos de dolor, escucho una melodía de quién en su día el presente alcanzo, solo en aquellos que supieron tenerla, poseerla o sentirla, hicieron verbo de su Amor... ("Candle in the wind" De Elton John a Lady Di)No es la verdad, más verdad porque ella en voz alzada se proclame, solo desde la forja de su hecho es consistente, real, porque con su ejemplo cunde solo en la acción y la conciencia que asi la determino, las verdades son gozos de los propósitos que han sido entrega, de lo que de verdad de ha deseado, con sufrimiento y sacrificio, ejemplos de verdaderas batallas que hacen grandes las conciencias de los hombres y maduran sus razones.
Son las miserias de la muerte las que sacuden las mentes de aquellos que sin espera ven el final de quienes aman, porque sin aviso llega el sentido de nuestra consumación, tarde y traidor se hace el momento, pierdese para siempre entrando en el nunca jamás poder hacer lo que ya no se hizo, vacíos son ya los lamentos, hagamos hoy todo y para mañana nada dejemos, no vaya a ser que soslayadamente llegue el final de nuestras propuestas.
Contemplativos quedamos ante este vacío, cierto es sin esperarlo, pero cunde en su riqueza la forma que llena lo que otro ha dejado, apreciando y sintiendo de forma distinta hasta lo que en ese momento sabíamos o conocíamos.
Refugiamos nuestras palabras en la más bella de las intimidades, libremente para aquellos que el ejemplo nos dejaron, nada es ya barrera ni condición, en la entrega de la conciencia, razón, pensamiento y Alma, tal como somos, en ellos ya nos mostramos, en la final consumación de su carne.
Triste es antes no hacerlo, en vida de quien se llama o recuerda, en vida de quién realmente amamos o amábamos, porque solo a ellos se les entrega el pecado y la verdad de nuestra esencia y Alma...
Nunca sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, solo así la consecuencia nace de una flor de verdades, justas, que abren la ceguera de nuestros ojos, cegueras que abren las puertas al egocéntrico orgullo que nos rige, sinvergüenzas compañeras de la mentira, que obstruyen el camino de nuestra deseada libertad, ciñennos en caminos de esclavitud, honrando a la mentira en justa causa, solo por ser ostentativa la razón de creernos en posesión de una verdad alzada, injustificada que se atraviesa como árbol en el camino y que desde su silencio más oculto erra, porque hace errante el pensamiento llevándole a la confusión.
Sepamos oír la verdad de quienes nos construyen, en su entrega diaria de ejemplos y hechos, en los que su carne entregan en verbos consumados, de los que su aliento derrochan en pos del Amor que sienten, de los que a su sangre hacen vida por aquellos a quienes altruistamente se la entregan, ellos construyen la verdad de nuestras voces, de nuestras conciencias y son la forja y el temple de nuestras Almas, mientras sordos somos a ella, desde la razón infantil y la conciencia cegada... Porque ellos algún día fueron, sin ser hoy ya, desde dónde supieron, desde dónde quisieron, siendo su verdad hasta dónde pudieron y permitieron...
Jyhael
Son las miserias de la muerte las que sacuden las mentes de aquellos que sin espera ven el final de quienes aman, porque sin aviso llega el sentido de nuestra consumación, tarde y traidor se hace el momento, pierdese para siempre entrando en el nunca jamás poder hacer lo que ya no se hizo, vacíos son ya los lamentos, hagamos hoy todo y para mañana nada dejemos, no vaya a ser que soslayadamente llegue el final de nuestras propuestas.
Contemplativos quedamos ante este vacío, cierto es sin esperarlo, pero cunde en su riqueza la forma que llena lo que otro ha dejado, apreciando y sintiendo de forma distinta hasta lo que en ese momento sabíamos o conocíamos.
Refugiamos nuestras palabras en la más bella de las intimidades, libremente para aquellos que el ejemplo nos dejaron, nada es ya barrera ni condición, en la entrega de la conciencia, razón, pensamiento y Alma, tal como somos, en ellos ya nos mostramos, en la final consumación de su carne.
Triste es antes no hacerlo, en vida de quien se llama o recuerda, en vida de quién realmente amamos o amábamos, porque solo a ellos se les entrega el pecado y la verdad de nuestra esencia y Alma...
Nunca sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, solo así la consecuencia nace de una flor de verdades, justas, que abren la ceguera de nuestros ojos, cegueras que abren las puertas al egocéntrico orgullo que nos rige, sinvergüenzas compañeras de la mentira, que obstruyen el camino de nuestra deseada libertad, ciñennos en caminos de esclavitud, honrando a la mentira en justa causa, solo por ser ostentativa la razón de creernos en posesión de una verdad alzada, injustificada que se atraviesa como árbol en el camino y que desde su silencio más oculto erra, porque hace errante el pensamiento llevándole a la confusión.
Sepamos oír la verdad de quienes nos construyen, en su entrega diaria de ejemplos y hechos, en los que su carne entregan en verbos consumados, de los que su aliento derrochan en pos del Amor que sienten, de los que a su sangre hacen vida por aquellos a quienes altruistamente se la entregan, ellos construyen la verdad de nuestras voces, de nuestras conciencias y son la forja y el temple de nuestras Almas, mientras sordos somos a ella, desde la razón infantil y la conciencia cegada... Porque ellos algún día fueron, sin ser hoy ya, desde dónde supieron, desde dónde quisieron, siendo su verdad hasta dónde pudieron y permitieron...
Jyhael




























