Cuándo la lengua se enreda entre enmarañadas palabras, dando tribulación a la persona que de ella mana, dejan el rastro ponzoñoso de la evidencia entre soberbia y orgullo que le conmueve, horrible es la visión y más el oído de quién escucha, quién con envenenadas palabras fustiga la conciencia, es precaria en educación y valores esa persona que delante se tiene, ella cree hacer uso de su verdad, plasmada en la condición de un misero papel que le da aspecto y nombre.
Escondese su ser tras un papel, legalizado en verbo de hombre, acreditando la justicia de quién dice tener la razón, ese pedazo de lámina, celulosa arrancada de la vida de quien entre brisas la amaba, concede forma a su conciencia creyéndose en posesión de titulo, el cuál hace de él frágil testimonio de su palabra y verdad.
Hacese la soberbia, consejera inseparable del hombre que lo posee, más no importa, porque los gusanos esperan esa forma, del que se cree omnipotente Dios, desde su orgullo.
Espera su condición en el pasar del tiempo, él, el tiempo, esculpe su silueta, desdibujando su inocencia por vanidad, el orgullo ciega ofuscación en su vida es, alimento que consuman sus carnes, agriando lo esencial y lo más hermoso que le rodea, va perdiendo entre sombras, entrando en las redes de una oscura soledad, porque nada somos, nada es, más que la muesca muerta de un papel que dice y enseña lo que debemos de ser y no quienes en forma y conciencia somos.
En el deber no somos merecidos, porque nada vemos, en el pretender nos formamos, sin tan siquiera entregarnos, somos los que con derecho caminamos por la senda de la justicia, desde esa que marca de hombre, esa que quiere dar palabra y reflexión, pero, apenas vemos lo que es, esa sencillez propia de la vida, de lo más esencial e importante, que nos obliga en la responsabilidad de sabernos humanos, que no humanizados haciéndonos posesión y titulo de una verdad que es la que nos esclaviza, la referencia de un titulo, un papel que con fuego se consuma. Él es nuestra condición y condena, él es nuestra esclavización y verdad, él ese papel tangible se convierte en conciencia y marca, número y seña de contrato, para caminar sobre la verdad de la vida...
A los que con titulo, se creen y son más que con Alma y Espíritu, entregándose a la verdad propia del ejemplo que legan y consuman, recogiendo desde su ceguera, aquello que mal sembraron desde su soberbia, convirtiendo a su Hipocresía, en la SOMBRA DE UN ESCLAVO.
Jyhael





1 comentarios:
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